Comparte si te gusta ... Email this to someonePrint this pageShare on FacebookPin on PinterestTweet about this on Twitter

Como ya os conté en un post anterior, los bebés pasan por diferentes crisis o brotes de crecimiento.

En este nuevo post os quiero describir como notareis que estais en una crisis de crecimiento. Al final os dejo unos consejos que pueden aplicarse a casi todas las crisis de crecimiento.

– La primera crisis de crecimiento: a los 17-20 días de vida del bebé.

Esta es muy facil de reconocer: el bebé quiere estar permanentemente al pecho y no deja descansar a la madre. Terminada una toma no tarda en pedir la siguiente. Es la primera vez que el bebé comunica su aumento de demanda, si seguimos su ritmo en unos 2-3 días la producción habrá aumentado.
Cuidado con los chupetes, la lactancia no está establecida y no son recomendables. Aunque algunas madres ni siquiera notan esta crisis ya que siguen ofreciendo el pecho a demanda y no se dan cuenta del aumento si su bebé desde el primer día ya pedía muy a menudo el pecho.

– La segunda: a las 6 semanas de vida del bebé.

Los bebés maman de una manera muy inquieta, están muy sensibles, tensan las piernas y espalda y se suelen arquear. Algunos ya incluso tiran del pezón sin soltarlo con la boca.
Normalmente a esta edad la lactancia ya está establecida.
Hay quien cree que es debido al cambio del sabor de la leche: a esta edad se pasa de la leche de transición a la leche madura, cosa que provoca una alteración ligera en el sabor (por el cambio en la composición de minerales y grasa). Suele ser una crisis pasajera de unos días.

– La tercera: a los 3 meses de vida del bebé.

El la crisis que más madres comentan que sufren y es la más “temida”.

El bebé lloriquera, protesta e incluso se enfada durante las tomas. Aunque ofrezcamos más el pecho algunos bebés rechazan mamar – el bebé se distrae facilmente y gira la cabeza con el pezón en la boca.
Todo ello se debe a que la lactancia sufre un cambio: los pechos pasan a producir leche según la demanda, y con ello quiero decir que antes era ponerte el bebé al pecho y salir la leche al momento; a partir de ahora pasan unos 1-2 minutos antes de que el reflejo de ejección se activa y salga la leche.
No se donde lo leí hace tiempo, pero me hizo mucha gracia y se me quedó gravado en la mente:

“hasta los 3 meses el bebé cuando comía estaba en un buffet, donde cuando tenía hambre podía llenarse el plato de comida al momento – a partir de los 3 meses es como si se va a un restaurante a la carta, primero hay que pedir mesa, sentarse, mirar la carta y pedir la comida y luego encima hay que esperar a que la traigan a la mesa”

A los tres meses entonces se requiere tener mucha paciencia – que es lo que no tienen los bebés: antes de poder comer tienen que estimular el pecho, para que este produzca la leche.
En esta crisis es cuando las madres notan que el pecho está más flácido, no gotea ya todo el tiempo.
El bebé en cambio parece “pelearse” con la teta, dándo tirones y mirando a todos lados (que también tiene que ver con que el mundo del bebé ya no solo está definido por el pecho y la cara de su mamá sinó que también con su percepción que se está avanzando cada día más está empezando a descubrir el resto del mundo). Las tomas se acortan (hay que tener en cuenta también que el bebé ya es un experto succionando y “vacía” el pecho en unos pocos minutos).
Y si a todo ello añadimos los comentarios de los demás, que siempre suelen ser “éste niño se queda con hambre” pues ya las tenemos todas para quitarle totalmente a la madre la seguridad en si misma y en su poder de lactar.
Ésta crisis es una de las principales causantes del abandono total de la lactancia materna exclusiva y del paso a la lactancia artificial.
Suele ser una crisis que dura unas semanas.

Algunas madres también dicen que a los 4 meses han pasado por una recaída de esta crisis. Esta fase de los 4 meses es más un cambio en la maduración del bebé y de su sistema perceptivo que hace que el bebé tenga más despertares nocturnos (muchas veces suelen ser los bebés masculinos los que más notan esta recaída).

– La cuarta: a los 6 meses (o alternativamente 8 meses) de vida del bebé.

Hay que recalcar que no todas las madres se dan cuenta de esta crisis de crecimiento.
A esta edad se introduce por norma general la alimentación complementaria, en algunos bebés con más “éxito” que en otros.
Parece que el bebé rechaza el pecho, se enfadan e incluso pueden llegar a morder (y algunos bebés ya tienen dientes, lo que puede causar miedos en las madres). El número de tomas disminuye. Hay que intentar ofrecer más el pecho – la alimentación complementaria es como ya dice el nombre, un complemento a la leche materna. Los bebés vuelven a entrenerse y despistarse con otras cosas, es otra vez un salto en su desarrollo.

– La quinta: al año de vida del bebé.

Los bebes empiezan a dejar de comer sólidos y aumentan las tomas de leche materna. Ya son bien capaces de reclamar pecho de una manera activa y lo hacen en cualquier sítio, que es cuando las madres empezamos a sufrir más los comentarios de la gente (como ya os conté en este post anterior sobre los “opinólogos“).
Ésta crisis no es precisamente un desajuste entre la oferta y la demanda. Es más una crisis vinculada con la madre y el mundo exterior. Al año el crecimiento se relantiza y simplemente dejan de comer grandes cantidades. A esa edad la leche materna madura es muy rica en grasas, lo que también les mantiene alimentados.
Esta es una fase muy susceptible a los comentarios y a la presión social (y de los sanitarios no muy actualizados), y un momento también en que muchas madres deciden abandonar la lactancia.

– La sexta: a los dos años de vida del bebé.

Llamentablemente pocas llegan a los dos años lactando, aunque sea lo que recomienda la OMS, por eso no hay muchos datos sobre esta crisis.
A los dos años los bebés parecen recién nacidos y reclaman el pecho a todas horas. El lema de esta crisis es “ahora y aquí” lo que puede ser también un poco incómodo para las madres. Los bebés pasan ha hacer muchísimas tomas, a tener muchos despertares por la noche y reclamar. El bebé está descubriendo sus límites y se va haciendo de cada día más autónomo, pero todavía es eso, un bebé, no es un niño mayor, y como pequeño que es, busca también cobijo y protección en algo que para él siempre le ha ofrecido eso: el pecho de su querida mamá.
Esta etapa puede llegar a ser angustiosa para las madres y puede llegar a que las madres terminen por finalizar la lactancia.
Hay que tener paciencia, pues superada esta etapa el bebé ya entiende muchas más cosas y no habrá más crisis de lactancia.

Consejos que pueden aplicarse a casi todas las crisis de crecimiento:

# Lo más sabio: paciencia. Las crisis de crecimiento o de lactancia, así como vienen se van.
# A veces amamantar en penumbra suele ayudar (por eso las tomas diúrnas se ven más afectadas y las tomas nocturnas suelen ser más normales e ir bien).
# No forzar nunca bajo ningún concepto al niño a mamar (puedes provocar una huelga de lactancia, pues al forzarlo puede que tu hijo relacione el mamar con una situación agresiva y desagradable).

 

*Toda la información que podeis leer aquí es un resumen de mis experiencias y lo que he aprendido en los cursos en los que me ido formando sobre lactancia materna. No asumo responsabilidades.