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Cuándo estamos amamantando a nuestros bebés, el proceso de la lactancia suele sufrir un cambio al introducir la alimentación complementaria. Muchos padres parece que están en una carrera de caballos e intentan substituir rapidamente casi todas las tomas de leche por papillas (sólidos).

Como muy bien indica el nombre, se trata de una alimentación complementaria: complementa la leche y no la substituye.
Transcurridos los primeros seis meses y desde entonces hasta el primer año de vida (la OMS recomienda incluso hasta los 18/24 meses) se debe ir introduciendo los sólidos, de manera que el bebé vaya aprovechando los nutrientes.

AEPED porcentaje lactancia materna

En España un muchas madres lactantes abandonan la lactancia (a los 3 meses aprox. un 45 % han abandonado la lactancia materna) a los 6 meses tan solo aprox. un 25 % siguen con lactancia materna. Es más, el número de bebés que siguen con lactancia materna más allá de los 12 meses se ve drásticamente reducido al 7,2 %.

Los datos que se reflejan en esta tabla de AEPED lo constatan (aunque ya tiene unos años, los datos han variado ligeramente a la baja, pero no mucho).

Aquí os comento las cantidades de ingestas calóricas recomendadas según la AEPED

“A. Guía:
Comenzar a los seis meses de edad con cantidades pequeñas de alimentos y aumentar la cantidad conforme crece el niño, mientras se mantiene la lactancia materna. La energía necesaria proveniente de los alimentos complementarios para niños con ingestas “promedio” de leche materna en países en vías de desarrollo (OMS/UNICEF, 1998) es de aproximadamente 200 kcal al día para niños entre los 6 y 8 meses de edad, 300 kcal al día para niños entre los 9 y 11 meses, y 550 kcal al
día para niños entre los 12 y 23 meses de edad. En países desarrollados se estima que las necesidades son algo diferentes (130, 310 y 580 kcal al día para niños entre los 6 y 8, 9 y11 y 12 y 23 meses, respectivamente) debido a las diferencias en la ingesta de leche materna.
B. Razonamiento científico:
El total de energía necesaria para niños sanos amamantados es de aproximadamente 615 kcal/d a los 6 a 8 meses, 686 kcal/d a los 9 a 11 meses, y 894 kcal/d a los 12
a 23 meses de edad (Dewey y Brown, 2002). El aporte energético necesario a partir de los alimentos complementarios se calcula restando el promedio de la ingesta de energía proveniente de la leche materna del requerimiento total de energía según la edad. Entre niños amamantados (…) para países industrializados (sólo para niños amamantados) es de 486, 375 y 313 kcal/d, respectivamente”  (comentario: valores referidos a los 6 a 8 meses, de 9 a 11 meses y de 12 a 23 meses)

 

Como comentario, así pues, si nos paramos a leer los componentes de un típico “potito” o los yogures “para bebes con leche de continuación” (sin querer poner marcas aquí) podemos ver de dónde provienen los inicios del número tan grande de obesidad infantil que últimamente se ve en España. Todo ello si se entiende también que el bebé debe terminarse sin falta esa comida y además leche (sea materna o no) – con el método BLW se respetan mucho más las necesidades y no se obliga a los bebés a terminarse las comidas sí o sí.

BLW con efecto positivo: el alargamiento de la duración de las lactancias.

A mi entender la situación es un poco diferente aplicando el método Baby-led weaning: El principio básico  del BLW es la autoregulación y la confianza en nuestros hijos, por ello se les deja la decisión a ellos el cuanto y hasta cuando prefieren leche a sólidos.

No me ha sido posible encontrar estudios, pero si se tiene en cuenta la comentarios y experiencias que se leen (sobretodo en los grupos de las redes sociales), se puede entender que el porcentaje de la duración de la lactancia materna es mayor – es decir, que dichos bebés disfrutan de lactancias más largas – en familias que se deciden por el método BLW que en las familias que aplican el método tradicional de papillas.
Todo ello proviene del motivo que es el bebé el que decide si quiere primero pecho o si por el contrario, decide dejarlo a parte esa toma y comer sólido. Los destetes son más progresivos y respetados, alargando de tal manera las lactancias (aunque haya etapas en que tan sólo haya una toma por la mañana y una toma nocturna – y en otras etapas, el bebé vuelva a decidir hacer más tomas)


Sin querer ofender a ninguna madre, quiero comentar mis observaciones.

Somos mamíferos y ello nos define como una especie que no se alimenta desde el primer día con sólidos, sinó que pasa por una transición, siempre apoyando con leche materna. No sin motivo es la edad del destete natural entre los 2 y los 7 años.

Mi experiencia me ha enseñado que todo ello depende también claro, de si la madre trabaja y está ausente durante toda la jornada o si está en casa con el pequeño todo el día.

En mi caso, yo trabajo a jornada completa y estoy ausente de casa de las 08.30 hs hasta las 17.30 hs. Hasta los 18 meses no perdonaba su “sesión de teta” para la merienda cuando llegaba a casa a las 17.30 horas, últimamente, tiene días en que o no quiere o simplemente exige, luego chupa un minuto y él mismo suelta y prefiere la merienda que está encima de la mesa. A veces, cuando estamos juntos los fines de semana exige más, y otras veces, sigue su ritmo y prefiere comer.


Otras madres lactantes que conozco con niños en la misma edad, pero que no trabajan, me cuentan de experiencias que se diferencian muchísimo unas de otras: algunos bebés siguen su ritmo y van pidiendo cada vez menos hasta casi un destete “diurno” y en cambio otros exigen siempre su postre tras cada comida o como tentempié entre horas.

He observado asimismo que en las familias que se deciden por la AC en forma de papillas las lactancias son más cortas, y se le da muchísimo peso a las cantidades de sólidos que digiere el bebé, muchísimas veces incluso sobrepasando los valores arriba indicados.
Claro, yo no puedo negar que más de una vez he dicho también que nuestro hijo tiene temporadas que “casi no come”, pero si lo miro de la otra parte, observo que en esas etapas, reclama muchísimo más el pecho, recuperando con tomas nocturnas o con tomas más largas – aún si le ofrezco su comida favorita, ha preferido en esas etapas leche materna. Pero bueno, cada bebé es un mundo y hay que adaptarse a sus necesidades – el que no coja mucho peso a veces no solo depende de si come suficiente o no – en nuestro caso tuvimos que hacer exámenes médicos para descartar intolerancias…. pero eso son otras historias.

Y tú, madre lactante, ¿por cual método alimenticio te has decidio y cuando ha durado vuestra lactancia?